Just a little something I wrote....
Y entonces fue una noche para caminar. Una noche para liberar el espíritu debajo del manto de estrellas. Al mirar por la ventana, hacia un vacío de piedras, que organizadas forman el piso del jardín, podía divisar por entre las ramas del árbol casero los pocos cuerpos celestiales que se asomaban entre las hojas y sobrevivían el brillo de la ciudad. Fue necesario estirar un poco el cuello para buscar la solitaria luna, la cual es soltada de sus amigas estrellas entre las nubes y la luz artificial. Me dieron unas ganas increíbles de alcanzarla, para darle un beso de buenas noches y ver si una probadita de su miel de leche me devolvia el sueno que me hacia falta. Un chiflón entro por mi pijama y me la levanto hasta tal punto de dejarme desnuda ante la luz de la luna. En ese momento quede tan congelada bajo la luz azul y el sereno casi ardiente, que mi piel se convirtió en el mármol de una estatua griega. Después de esa tentacion y ese momento de silencio eterno, di mi primer paso hacia la acogida del cielo. El unico sonido que me acompanaba era el de las hojas del sauce bajo el viento, que parecia un dulce llanto de nino que esta siendo arrullado por su madre. Di un paso y me dio miedo. Por un instante olvidaba que estaba en un segundo piso e iba a pisar el aire. Pero después volvi a mirar a la luna y supe que esta vez la gravedad me perdonaria el descaro de enganarla y daria la vista gorda a mi escapada con la noche. Asi comenzo mi acenso, mi pie tocando el aire frio y desnudo, virgen a semejante peso pero nada menos resistente, y el segundo solto el marco de la ventana en búsqueda de su mellizo que ya violaba las leyes de la fisica. No lo pense mas y comencé mi larga caminata. Entre mas subia, mas queria besar a la luna, tan fresca, tan cremosa y deliciosamente pura. Un sentimiento de euforia comenzo a invadir mi cuerpo al encontrar las nubes y ver que el cielo ya era imune a la contaminación visual que proporciona la ciudad. Una estrella fugaz paso volando, agitando mi pelo con su velocidad, mientras yo observaba el manto que me acogia y me hacia sentir en mi hogar. Cogi una estrella y aunque senti una quemada infernal mi piel seguia intacta, entonces la meti en un bolsillo para que me mantuviese caliente. Brillaba con terquedad a través de la tela. Con eso segui subiendo, cada vez con menos aire pero mas esperanza, y con la gravedad recordandome que no me quedaba mucho tiempo porque la iban a despedir por no hacer bien su trabajo. Por fin alcanze a la gran senora de la noche, y con mucha dulzura le di un beso en uno de sus crateres. Fue la miel mas dulce que hubiese podido probar, y ahí me senti por fin feliz y con mucho mucho sueno. Agradeci a la noche por el momento mas romantico de mi vida y me senti feliz por haber roto las reglas que fueron hechas con el proposito de ser rotas.
